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Las tres mellizas y Los Siete Cabritillos

Este es un cuento que enseña a tus hijos a no confiar en el primero que llame a la puerta, pero, sobretodo, a hacer caso a los padres. Y es que hay tantos peligros ahí fuera que nunca se sabe lo que puede pasar.

Se trata de un clásico escrito por los Hermanos Grimm, llamado ”El lobo y los siete cabritillos’‘, que en Las Tres Mellizas ha sido modificado para darle un nuevo final muy interesante.

Vídeo y Capítulo

Las tres mellizas han ido a un zoo con sus compañeros de clase y su profesora, quien les dice que tienen que hacer una redacción de un animal que vean allí. Teresa comenta que la va a hacer sobre los leones, Ana sobre los elefantes y Elena sobre los hipopótamos.

Cuando se acercan al recinto de las cabras, la profesora dice que son animales muy alegres, algo que a las mellizas no les termina de convencer, puesto que las ven tristonas y aburridas. Así que deciden, al ver que la verja no está bien puesta, soltarlas. Claro que, esto no gusta nada a la Bruja Aburrida, que no tarda en aparecer y en enviarlas al cuento.

Una vez allí, llegan a un pequeño pueblo donde, después de oler tanto rato a leche y de la caminata, a Elena le entra hambre, por lo que se acercan a una casa que, sin saberlo, es la de los 7cabritillos. Éstos, advertidos por su madre que se ha ido a comprar, no abren la puerta, pero las mellizas son muy listas y, con un papel, consiguen abrirla y entrar.

Después del susto y las presentaciones, las niñas les explican cómo es el lobo, el cual está cerca de allí, pidiendo ayuda a la Bruja Aburrida para que pueda entrar y comerse a los cabritillos.

La Bruja Aburrida, por supuesto, le ayuda. Pero tras varios intentos fallidos, al fin tiene una idea: convertir al lobo en la madre cabra. Así, finalmente los cabritillos le dejan entrar, pero cuando se dan cuenta de que es el lobo feroz… se asustan y se esconden rápidamente. Pero son demasiado grandes, por lo que el malvado lobo consigue encontrarlos fácilmente y comérselos a todos, incluyendo a Elena y a Ana. El más pequeño, sin embargo, tiene más suerte y consigue salvarse metiéndose en el reloj.

Con el estómago lleno, el lobo se acerca a un río a echarse una siesta. En su interior, Ana enciende una cerilla, que enseguida le provoca ardor de estómago, con lo cual se despierta y bebe agua del río, con tan mala suerte que se cae dentro.

Teresa, que está en el hombro de la madre cabra, le dice que haga la plancha, porque así flotará. La melliza se posa entonces encima de su barriga, y rema tratando de llevarlo a la orilla. En un momento dado, el lobo expulsa a los siete cabritillos, además de a Elena y a Ana.

El final es muy interesante, ya que es la Bruja Aburrida que, pescando, consigue rescatar al lobo, a las mellizas y a los cabritillos.

Por supuesto, cuando regresan al zoo, les dicen a su profesora que van a escribir una redacción sobre los cabritillos.

El lobo y los 7 cabritillos. El cuento oficial

Ilustración de Carl Offterdinger (1829 - 1889), de El Lobo y Los siete cabritillos.

Ilustración de Carl Offterdinger (1829 – 1889), de El Lobo y Los siete cabritillos.

El cuento de los Hermanos Grimm cuenta la historia de una mamá cabra que advirtió a sus siete pequeños que no debían de abrirle la puerta a nadie, y menos al lobo el cual tenía las patas negras y la voz ronca.

Los cabritillos, advertidos, no querían arriesgarse, por lo que cada vez que el lobo llamaba a la puerta, debía de tratar de engañarlos: primero comió tiza para endulzar la voz, y luego se tuvo que cubrir de tiza para parecer una cabra puesto que no había conseguido hasta ese momento entrar.

Finalmente lo logró. Consiguió engañar a los pobres cabritos, quienes se escondieron velozmente. El pequeño se metió en el reloj, gracias al cual pudo salvarse. Pero sus hermanos acabaron en el estómago del malvado lobo.

La madre cabra llegó, y al darse cuenta de lo que había pasado, cortó la barriga del animal con unas tijeras, sacó a sus hijos, la llenó de piedras y la cosió.

Al levantarse, el lobo fue a beber agua al pozo, pero no pudo con el peso de su estómago, por lo que cayó dentro, ahogándose.

Todo un clásico que merece la pena recordar. 🙂

En algunos sitios buscan El lobo y los 7 cabritos o siete cabritos en lugar de cabritillos.