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Las tres mellizas y Hansel y Gretel

Pocos cuentos han dejado tanta huella en los niños como el de Hansel y Gretel. Un padre casado con una malvada mujer a la que no le gustan los niños, una casita hecha de golosinas cuya propietaria es una bruja que los atrapa para engordarlos y luego comérselos, un final esperado en el que tanto el padre como sus hijos se sienten más unidos que nunca… Es, en definitiva, uno de esos clásicos que, una vez los escuchas o los ves, ya no los olvidas.

En Las tres mellizas le han hecho algunas modificaciones de lo más curiosas, que convierten a esta fábula en una historia aún más interesante.

Vídeo y capítulo

Las tres mellizas están en el patio de su casa sin saber qué hacer hasta que Teresa se fija en el melocotonero que tiene su vecino, el cual está descansando, y como tienen tan buena pinta, deciden intentar pescar algunos. Pero lo único que consiguen es que la Bruja Aburrida acabe mojada y enfadada.

Así terminan en el cuento de Hansel y Gretel, donde enseguida descubren que en el camino hay caramelos dejados por Hansel y que Elena no puede evitar comerse. Los hermanos terminan sintiéndose muy mal, ya que esos caramelos les iban a servir de guía para que pudiesen volver a casa.

Al poco, ven hormigas que llevan caramelos y otras golosinas, y deciden seguirlas. Tras caminar un poco, descubren no una casa hecha de dulces, sino todo un parque de atracciones cuya propietaria es una bruja malvada come-niños que vive con su criado, una magdalena llamada Bombón, y su escolta, que atrapan a los protagonistas dentro del parque.

En un momento dado, Elena y Hansel son atrapados por la bruja, aunque no por mucho tiempo ya que Ana, Teresa y Gretel, con la ayuda de Bombón, consiguen salvarlos.

La Bruja Aburrida, molesta porque las mellizas siempre consiguen salirse con la suya, las devuelve a su casa. Allí, su madre les tiene preparada una dulce merienda de pastel de queso con mermelada.

Hansel y Gretel. Cuento oficial

Ilustración de Carl Offterdinger (1829-1889) de Hansel y Gretel.

Ilustración de Carl Offterdinger (1829-1889) de Hansel y Gretel.

 

El cuento original fue escrito por los Hermanos Grimm y publicado en el año 1812. En él se cuenta la historia de un padre que tenía dos hijos, Hansel y Gretel (en algunas ediciones antiguas españolas se llamaron Pedro y Margarita), y que vivía además con su esposa, una desagradable mujer que nada quería saber de los pequeños. Tal era el odio que les tenía, que trató de abandonarlos dos veces.

La primera vez no logró su objetivo, pese haber convencido a su marido, ya que Hansel pudo coger guijarros que iba dejando para que sirvieran de guía para que pudieran volver a casa. Sin embargo, en la segunda, a Hansel no le dio tiempo de coger nada, de modo que los niños terminaron perdidos en el bosque.

Asustados, caminaron tratando de encontrar su hogar, pero lo único que vieron fue una casa hecha de golosinas en cuyo interior vivía una bruja que se alimentaba de niños, la cual dejó pasar a Hansel con el objetivo de engordarlo para después comérselo, y a Gretel, que terminaría siendo su criada.

Un día, encerró a Hansel y le dijo que a partir de ahora le pediría que le mostrase un dedo para saber si ya había engordado lo suficiente. Pero él no le mostró un dedo, sino un hueso de pollo que se había comido. Lamentablemente, esta jugada de poco le sirvió, ya que la bruja terminó cansándose de esperar y le dijo a Gretel que encendiera un fuego en la cocina, que iba a comerse al niño ya.

La pobre niña decidió que era hora de ser fuerte y de ayudar a su hermano, por lo que le dijo a la bruja que no sabía encender el fuego. Así, la bruja se acercó a él, que estaba encendido, y Gretel la encerró en la cocina y fue a dejar libre a su hermano.

Una vez libres, salieron corriendo hasta que llegaron a un río, donde había un cisne que los llevó hasta la otra orilla y, sin saberlo, les ayudó a encontrar su casa.

El padre, cuando los vio, se sintió muy emocionado, pero también culpable por lo que había hecho. En ese momento, decidió echar de su hogar a su esposa para que tanto él como sus pequeños pudieran ser felices.

Sin duda, uno de los cuentos para no olvidar.